El simio fue entrenado por delincuentes que aprovechaban la simpatía que despertaba el animal entre los desprevenidos peatones, según el subcomandante de la policía ambiental, Orlando Patiño.
Mientras la gente acariciaba al mono, éste aprovechaba para sustraer sus carteras. Luego escapaba para entregárselas a sus dueños, quienes lo compensaban con un plátano.
"Él no es consciente, no sabe qué es robar. Una persona lo acostumbró a meter la mano en el bolsillo ajeno y a cambio le dio comida, y él cree que está actuando bien", aseguró Patiño.
El animal será tratado en un programa de rehabilitación y adecuación a su hábitat natural.
"El mono no es un riesgo para nadie", añadió Patiño. Esta nueva modalidad de robo se suma a la de los delincuentes que utilizan perros peligrosos para amenazar a sus víctimas con soltarlo.




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